Notas histórico culturales sobre el cine chileno  en torno del Bicentenario

Expositor: Luis Bocaz Quevedo

MARTES 17 DE OCTUBRE 10:30 HORAS  

TEATRO DUOC UC SEDE VIÑA DEL MAR  ·  ÁLVAREZ 2336

El Bicentenario permite descubrir en nuestra cinematografía una evidente superación de los remanentes de heteronomía cultural. Clara manifestación, en los maestros consagrados y en los jóvenes creadores, es la voluntad de abordar un Inventario de nuestra historia, de nuestro territorio y de nuestra población humana. En respuesta a las clásicas interrogaciones: ¿Qué somos?, ¿de dónde venimos?, ¿hacia dónde vamos?, ya en 1991, Ricardo Larraín había acudido a la descomunal carga simbólica de la Frontera y Gonzalo Justiniano en Amnesia (1994) a las secuelas del trauma de la Dictadura. Pero, en las proximidades de 2010 , el recorrido de nuestra base territorial se hace premioso desde las resecas regiones fronterizas del norte (Surire. Perut/Osnovikoff , 2015) hasta el paisaje subyugador de nuestra tierra austral con la presencia de los descendientes de sus diezmados habitantes originarios (El botón de nácar. Patricio Guzmán, 2015.) Por otra parte, el recuento no abandona la indagación sobre el rol de las diferentes generaciones en la construcción del país. Así, la nueva ola estudiantil reanuda una tradición que se remonta hasta 1920 (Actores secundarios. Pachi Bustos/Jorge Leiva, 2005). Pero tampoco se desestima la mirada desde la intimidad de las generaciones de mayor edad (La once. Maite Alberdi, 2014). Para profundizar el conocimiento de nosotros mismos se buscan claves en la literatura. En este registro de la memoria que antes recurría a la poesía, Raúl Ruiz relee el criollismo de Federico Gana (Días de campo, 2005) y, Vivienne Barry recupera las páginas de un diario real o ficticio de su padre en los días de la II Guerra (Atrapados en Japón, 2015).

Rasgo sobresaliente es la diversidad de sendas creativas. Así, encontramos la constatación de una erosión y mutación de valores tradicionales. En primer lugar, los concernientes al núcleo familiar. Sebastián Lelio, en el encierro de un balneario asiste a la disgregación de los lazos entre padres e hijos que no vacila en ironizar desde el título (La sagrada familia, 2006). El quebrantamiento de la aspiración de la Iglesia a la conducción espiritual de la sociedad es objeto de una disección implacable (El club. Pablo Larraín, 2015), mientras que síntomas de una mutación valórica son visibles en Rara de Pepa San Martín (2016). En este sismo cultural, los medios de comunicación han pasado a usurpar funciones de la educación en la formación de la conciencia social. Ignacio Agüero profundiza sobre las consecuencias para la historia del país en el caso particular de El Diario de Agustín (2008) ¿Queda aún la posibilidad de modelos humanos? Dos obras responden a esta interrogación con las figuras de Violeta Parra (Violeta se fue a los cielos. Andrés Wood, 2011): y Salvador Allende (Allende, mi abuelo Allende. Marcia Tambutti, 20015). Ambas rehúyen la tentación hagiográfica. Además, el trágico fin de sus protagonistas inclinaría al pesimismo, pero el legado de ambas figuras se agiganta cada día más. El film de Carola Fuentes y Rafael Valdeavellano, Chicago boys (2015) entrega elementos para conocer a través de las opiniones de los propios protagonistas la gestación e imposición del modelo neoliberal a escala de nuestro país. De la mentalidad y costumbres incubadas por esta modernización se burla, con gran éxito de público, Sin Filtro, de Nicolás López, (2016). En suma, muestras de un cine nacional que sin duda desplazará, algún día, en las proporciones pertinentes a la producción foránea en el gusto de nuestro público.

Sobre Luis Bocaz Q.

Profesor y ensayista. Su campo de investigaciones se centra en la organización de la cultura en América Latina, con estudios en particular, sobre el intelectual chileno y latinoamericano y sus relaciones con la cultura europea. Como docente ha sido Profesor de Literatura chilena e hispanoamericana en la Universidad de Concepción; Maitre de conférences de Literatura y Civilización de la América Latina en la Universidad de París III (Sorbonne Nouvelle) y Director de Seminarios sobre El intelectual en América Latina ,en el Institut de Hautes Etudes de l’Amérique Latine y Dependencia y Literatura en América latina en l’Ecole des hautes Etudes en Science Sociales, París.Entre otras actividades fue Agregado Cultural de la Embajada de Chile en Francia y miembro de la redacción de la Revista Araucaria donde creó los Capítulos de la Cultura Chilena.

En el área cinematográfica, durante quince años, ha colaborado como docente en la experiencia colectiva de Cursos de Apreciación Cinematográfica de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad Austral de Chile. Expresión de sus enfoques teóricos han sido los Ciclos de análisis histórico cultural sobre cine chileno y latinoamericano en el Festival de Internacional de Cine de Valdivia en el que, además ocupó durante un breve período el cargo de Asesor Cultural.

En la actualidad, dirige en el Cine Club de la Universidad Austral de Chile un Ciclo de análisis del cine nacional más reciente con el tema de “El cine chileno en la lógica cultural de la globalización”.

Fundamentos de las orientaciones de su labor investigativa se encuentran en su obra Andrés Bello, una biografía cultural, publicada en Colombia por el Convenio Andrés Bello (2000).

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